Vivir

Aprendí a echar de menos,
a darme baños de ausencia, a no creer en demasiadas cosas
y a dudar de mis dudas.
Entendí que las cosas no son como las vemos, sino como las sentimos,
que dos y dos no necesariamente suman cuatro,
porque cuando se trata de corazones, alguno siempre se queda por el camino
y el resultado de la operación sería un número impar.
Supe desde siempre que el secreto estaba en mí
y que el tiempo en que me empeñé en buscar mi felicidad en la felicidad de otros
fueron horas que mi reloj quemó sin obtener por ello combustible para mi movimiento.
Con todo esto, me pregunto cuántas cosas me quedarán por descubrir
y no sé si me da más miedo o satisfacción
el saber que son muchos los errores que aún cometeré;
si no fuera así, probablemente me secaría como la planta a la que olvidan regar,
porque equivocarse es aprender y aprender es vivir….

agosto 15, 2017

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