Una visita inesperada

Una visita inesperada

Hola. Me gustaría contarte algo:

Anoche me visitó Papá Noel, acababa de dormirme y se presentó en uno de los sueños que la noche esconde. No lo oí llegar, es más, hasta me asustó, figúrate, yo acostumbrado a la soledad de mi piso y cuando menos acuerdo: ¡¡¡plof!!! oigo un ruido estruendoso, como el aterrizaje de un enorme avión allí al lado de mi cama.

Lo primero que pensé es que había ocurrido un terremoto, un movimiento sísmico, o que el vecino estaba haciendo una mudanza a deshoras, con lo que mi primera idea fue darme la vuelta y seguir durmiendo, pues a la mañana siguiente había que madrugar para ir al trabajo, y los que me conocen saben que yo tengo un sueño pesado y que ni los terremotos, ni los choques de las placas tectónicas ni las mudanzas del vecino, enturbian mi descanso…

-¡¡¡Jo jo jo!!! -escuché a mi lado-. Espero no haberte asustado muchacho, perdóname el exceso de frenada, es que vengo por las Pedrizas y con los nuevos radares no hay quien se aclare con la velocidad, temía que me multaran y para colmo el bueno de  Rudolf no le ha pasado la ITV al trineo…

-¡¡¡Pero hombre!!! -Le dije yo-. ¿Qué haces tú aquí hoy? ¿Tú no se supone que vienes el 24?

-Ya hijo, pero es que tenía que hacer un recado por esta zona y así aprovecho para verte, aparte esto que te traigo es muy frágil y temo que le pase algo por estos andurriales…, Anda hijo, porqué no me preparas un cafelito mientras yo suelto las cosas, una maleta llena de sueños, ¡no veas si pesa!

-Eso está hecho -le dije yo-. ¿Te lo pongo con un chorrito de coñac como todos los años verdad?

-Sí por favor, pero con sacarina, que el médico me tiene a dieta…

Entendiendo que aquella noche iba a dormir poco más, yo también me puse un café, y volví a la habitación, donde mi visitante ya había tomado asiento a los pies de mi cama.

-¡¡¡Ummm!!! -Dijo dando un trago a su café-. Riquísimo muchacho, como recién venido de Colombia… Bueno, veamos, voy a abrir la maleta, a ver que traigo para ti en este año… ¡Aquí está! Verás, te he traído varios regalos:

-Lo primero que tengo para ti es una caja de abrazos, sí porque me he dado cuenta que la que te dejé el año pasado se te está acabando y siempre es bueno tener alguno para cuando veas a alguien que lo está pasando mal, a un amigo que necesita un hombro en el que apoyarse, simplemente cuando encuentres en tu travesía a esa persona que creas que se lo merezca, no tengas cuidado, con esta caja, no te van a faltar. Úsalos siempre, es un gesto sencillo pero quien lo reciba de ti, te lo agradecerá. También te he traído de un lejano país, un cargador de sueños, como el que usas para recargar la batería de tus móviles, pues igual, es muy fácil de usar, cuando sueñes con algo, cuando desees una cosa, cuando te veas sin fuerzas porque creas que tus sueños se alejan, conecta el cargador. Para ello, coge una hoja en blanco, y escribe lo que sueñas, y al lado una sencilla frase: “creo en mí, y creo en mis sueños”. Repite esta acción una vez al día durante una semana, y lee lo escrito, verás como el cargador comienza a hacer su efecto. Por último, te he traído la última aplicación que ha salido al mercado para tu sistema operativo, a ti que tanto te gustan las tecnologías, una grabadora de sensaciones. Esto es muy fácil de usar, entras al programa, imagina que un día estás tomando un café con un amigo, pues la aplicación recogerá las sensaciones que tú estás notando en ese momento, la alegría que te produjo ver a ese amigo, el suave aroma del café, las sonrisas que salieron de tus labios, y las subirá a tu nube, ¿a que es genial? El día que estés melancólico, que haya perdido el Córdoba, o simplemente que notes que te falta algo, activas la aplicación, y la nube te trasladará a las sensaciones que tú guardes en ella. Por defecto tienes subida una recopilación de emociones que hemos hecho en el polo norte a la que hemos llamado “un año de navidad”, y que creemos que te gustará, porque le hemos añadido cosas muy de tu tierra, el olor a polvorones, los villancicos, las sonrisas de algún niño y un poco de paz que nunca viene mal…

Me quedé dormido escuchando a Papá Noel. Me dejó la prueba de su visita, en forma de dos tazas sin fregar en mi mesita de noche. Mira que se lo digo todos los años, al menos ¡llévalas al fregadero!

Te envío este mensaje para compartir los regalos que este año he recibido yo. Con mis mejores deseos, para que el 2018 venga para ti cargado de abrazos, para que siempre tengas presentes tus sueños y para que nunca olvides los buenos momentos que has vivido y que aún te quedan por vivir…

Feliz Navidad desde Málaga!!!!

diciembre 23, 2017

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