Una solicitud especial

Me han enviado muchas solicitudes de amistad en el facebook desde que en 2009, creo que fue, creé la cuenta. He reencontrado a buenos amigos con los que hacía tiempo que no hablaba, he retomado el contacto con compañeros del colegio y de la facultad a los que si no fuera por estas tecnologías no tendría tan cerca como hoy tengo aunque estén en la otra punta del mundo, he conocido a personas gracias a esta red social, he dejado aquí mis vivencias, mis relatos, mis poemas, mis comilonas, mis aventuras, mis desventuras y en definitiva, os he ido dando lo mejor y lo peor de mí en todo este tiempo. Pero nunca me había sorprendido el facebook como este mediodía, cuando el iphone me avisó que tenía una notificación. Pensé que sería uno de vosotros, que amablemente me invitábais a jugar a uno de esos juegos de granjas, preguntas y respuestas o infinidad de materias indudablemente divertidas, los cuales yo rechazo por activa y por pasiva, y ya estaba yo dispuesto a maldecir al que fuera por perturbar la paz del cortado de la sobremesa, cuando sorprendido hallé que era mi madre quien me enviaba una solicitud de amistad.
Para muchos de vosotros este detalle carecerá de importancia, pero para mí, la tiene y mucha, porque sé el interés, el esfuerzo y las ganas que ella pone en aprender todo aquello que se propone, en luchar por ser cada día mejor persona y en sacar para adelante sus ilusiones y sus sueños aunque aveces entre todos, incluyéndome yo el primero, se lo pongamos difícil.
Tendré que ser más precabido ahora, dejaré de publicar cubatas, cenas abundantes, fotos indebidas, poemas subidos de tono y en definitiva cualquier cuestión que haga a ella coger su móvil y llamarme para dirigirme un sermón de esos típicos de madre, que en el momento dan la lata pero que luego echamos de menos.
Te he aceptado como amiga mamá, porque en esta aplicación no hay una categoría superior, la que distingue a las personas importantes de las verdaderamente fundamentales. Me alegra mucho verte aquí y sentirte cerca, poder seguir tu ejemplo y aprender cada día más si cabe de ti, pues considero que si yo llegara a atesorar una milésima parte de todo lo bueno que tú tienes, ya me daría por satisfecho.

David Gámiz

noviembre 4, 2014

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