Una buena madre

No es que me importe demasiado, pero sí me jode un poco. Lola, de la que dicho sea de paso, no me termino de fiar, me ha llamado y con esa vocecilla que pone cuando quiere informar de alguna exclusiva, me ha dicho:

-Nena, me han pedido que no te diga nada, pero no sé, a mí me jodería que me lo hicieran. Verás, han creado un grupo de whatsapp alternativo al que tenemos todas las madres de tercero y no te han incluido, porque…., bueno, tú sabes, la gente que es muy mala y habla mucho…

Al oírla, pienso que la primera que debía incluirse en el catálogo de malas personas de ese supuesto grupo de whatsapp es ella, pero tampoco es cosa de hacérselo saber, después de todo, me está poniendo al día de algo que, supuestamente, es vital para mí.

Le agradezco la información y cuelgo, aduciendo, que tengo mucho trabajo, cosa que por cierto, es tan real como que el 90% de las madres de la clase de mi hijo Víctor, me ponen verde, simplemente porque no sigo el patrón que ellas han establecido como el idóneo para considerarse una buena madre.

No, ellas no aprueban mi forma de entender la vida y la maternidad, que hasta cierto punto, pueden no ser las más adecuadas para un niño de diez años.

Soy la diferente, porque no acudo a las reuniones que todos los viernes hacen por la tarde, donde despotrican de los profesores y de las madres de alumnos de otras clases, mientras degustan todo tipo de destilados y se sienten libres y femeninas porque esa es su tarde y de los niños, que se ocupe el marido por una vez.

Tampoco voy a los desayunos que normalmente tienen lugar en la cafetería que hay frente al colegio, donde el último modelito que han comprado o la efectividad de sus maridos en la cama suele ser el tema de conversación.

A menudo ni siquiera soy yo quien deja al niño en el colegio, es mi marido o mi suegra, pues muchas veces, tengo que estar en el despacho a las ocho.

El caso es que Dani y yo, no pensamos que lo estemos haciendo tan mal y no es por falta de autocrítica, que muchas veces nos cuestionamos si estaremos sabiendo hacer de nuestro hijo un niño feliz; nosotros pensamos que el desarrollarnos profesionalmente en trabajos que nos gustan, influye en que después, al llegar a casa y contarnos nuestro día, vamos a aportarle más a nuestro hijo de lo que se le puede aportar en otros ambientes, donde mientras los padres discuten, los hijos se evaden mirando en youtube la convivencia de familias de cuento.

Mi marido trabaja como dependiente en unos grandes almacenes. Se ocupa de la sección de calzado y desde que lo pusieron al frente, las ventas han crecido más de un 12%, según le dijo el otro día su encargado. Él, lo único que hace, es atender con cariño a su clientela y ponerse en su piel y en sus pies, como siempre dice.

Yo soy abogada, especializada en derecho tributario y trabajo en un bufete, dando en muchas ocasiones, más apoyo moral que fiscal a personas que acuden con un sin fin de problemas de toda índole. No, no tuve que hacerle una mamada a mi jefe para que me diera el puesto, como insinúan en ese grupo de whatsapp al que no me han invitado, superé unas pruebas de selección y un período de prueba, como todo el que trabaja aquí. No, no se me da bien la costura y el traje que llevó a la última fiesta de disfraces mi hijo, no iba en consonancia con los elaborados a mano por el resto de las madres.

Tampoco participé en la última movilización que hicieron reivindicando mejores condiciones laborales para las mujeres de mi ciudad, pues no me cabe en la cabeza que muchas de ellas, amas de casa por convencimiento, enarbolen la bandera de la igualdad y el feminismo mientras presumen de que con el sueldo de sus maridos les basta y así pasan más tiempo con sus hijos.

No lo soy, para ellas no soy una buena madre, a lo mejor para el resto de la sociedad tampoco, pero será mi hijo el que juzgue esa cualidad cuando pasen los años.

Mientras tanto, Dani, Víctor y yo, los viernes, los seguiremos pasando juntos, disfrutando de un estreno de cine y de una hamburguesa, de un paseo por la playa o de una partida de monopoly en casa, mientras el resto, disfrutan de su papel de madres correctas, abnegadas y felices.

 

marzo 28, 2018

Etiquetas: , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *