Un momento histórico

Hace ya casi un año de aquel lejano viernes en el que asistí, atónito, desde este mismo sofá en el que ahora os escribo este post, a un momento histórico que ahora recuerdo con una rara mezcla, entre pena y nostalgia:

Aquello era una final y así lo debía yo haber intuído, para mí era el final, era el final de una etapa, ni mejor ni peor que otras, pero sí que recuerdo ese final como uno de los más dolorosos que he encontrado en estos años.
Ahora, un año después, de los asistentes a aquella final, ya no queda nadie, todos han emprendido caminos diferentes y a mí, solo me queda el consuelo de que mis lealtades, siguen siendo las mismas: mi hija, mis padres, el intentar desempeñar de la forma más correcta posible mi puesto de trabajo, los tres amigos que nunca me fallaron y esa persona que siempre estuvo ahí pero que ahora está de una forma un poco más especial, quizás compartiendo conmigo su naufragio, o tal vez construyendo los cimientos de un barco nuevo…, cualquiera sabe.
Lo que no puedo evitar, es que cada vez que escucho esa canción, recuerde con el más infinito de los cariños a los que estaban y bien porque no pueden o bien porque no quieren, hoy no comparten una copa de vino como aquella noche conmigo.
David Gámiz

febrero 3, 2015

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