¡Sálvese quien quiera!

Comenzamos otro año, renovando sueños, ilusiones, ambiciones, amores, desamores, poniéndonos metas de esas que vamos a tardar en deshechar lo mismo que tarda un terrón de azúcar en disolverse en una infusión caliente…
Comenzó un 2015, repleto de parabienes, aunque para muchos, el año comenzó incluso con una crisis superior a la del año que nos dejaba, puesto que por no tener, no tuvieron ni campanas con las que festejar las ubas…, en fin, cosas del directo.
Comenzó un año combulso en los mercados, aquel que tuviera la feliz idea de acudir al mercado continuo y adquirir cualquiera de las acciones que cotizan en el Ibex 35 como regalo de reyes, habrá comprobado en estos días que los valores que están al alza para sus magestades son la ilusión y el cariño, no el beneficio y la rentabilidad. Y es curioso, porque hoy, que los reyes volvieron a su paraíso de Oriente, el selectivo español se apuntó un 2,26%, con lo que este detalle, unido a que el roscón de reyes que quedaba en mi frigorífico ya ha desaparecido, me hace sospechar, no sin cierta dosis de pena, que la navidad, ha finalizado.
El año también comenzó combulso para algunos clubs de fútbol. El Real Madrid, por ejemplo, que lleva una racha de tres derrotas consecutivas, si bien una de ellas era en partido amistoso, a lo mejor como antes había logrado veintidós triunfos de forma ininterrumpida, ahora quiere lograr la misma cifra pero invirtiendo las tornas…, vaya usted a saber, sobre gustos colores o como decía un viejo amigo, en la variedad está la diversión.
En el Barça por contra, hay otro tipo de problemas, y es que ahora mismo, ese club parece el crucero aquel que naufragó no hace mucho en la costa italiana y en el que nadie parecía tener la culpa pero en el que todos fueron a pique…, o aplicando el refranero popular castizo, “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Los unos dicen que Mesi es el culpable, otros dicen que es Luis Enrique y la mayoría echan la culpa al presidente que no va a tardar en abandonar el barco.
Y entre toda esta vorágine, hay un equipo que ha comenzado con buen pie, para alegría y sosiego de sus seguidores, que no es otro que mi Córdoba Club de Fútbol, al que estoy seguro que la navidad le va a durar todo el año.
Aderezamos esta ensalada de ambientes combulsos con la impotencia que siento al ver que un grupo de fundamentalistas radicales, usando el nombre del dios en el que supuestamente creen, terminan con la vida de personas inocentes, cuyo único pecado había sido no creer en ese dios.
Para mí el 2015 no está siendo tan caótico. Tuve la fortuna de comerme las ubas al ritmo de campanadas que no sufrieron cortes inoportunos, no caí en la tentación de adquirir al mercado de valores para comprar mis regalos de reyes, me decanté por el de las sonrisas, soy del Córdoba, con lo que las crisis de los equipos combulsos, esta vez, no me afectan y rezo cada noche porque a los míos no les falte de nada, con la combicción de que mi dios no me va a pedir que mate a nadie para atender mis plegarias.
En cualquier caso, hoy escuché en mi querido Spotifi una canción que no le va mal a lo que llevamos de año y con ella os dejo, eso sí, deseando que todos viváis exactamente el 2015 que habéis deseado en vuestros mejores sueños.

David Gámiz

enero 8, 2015

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