Maravillosa danza

Oigo tus pasos, sé que te acercas, noto tu fragancia cada vez con más fuerza; late mi pecho que siempre te espera, que ansía recuperar la juventud entre tus piernas. Abres la puerta, despacio, a conciencia, como quien sabe algo que calla y no cuenta; apagas las luces, la danza comienza, la maravillosa danza de amarnos a ciegas. Serán nuestras manos, las que todo lo observan, testigos perfectos de tan gran hoguera; no hay nada más grande que un amor que se entrega, que un amor que se toca, que un amor que nos quema. Y así será siempre, eternidad perpetua, que ha unido nuestras almas en una sola esencia.

mayo 11, 2016

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