La llamada del ángel

Hoy recibí una llamada, la voz de mi interlocutora se entrecortaba al otro lado del teléfono. No había mucha cobertura por la carretera, me parecía que lloraba, pero no de pena.

Pude entenderla cuando salimos del sinfín de curvas que mantenían al iphone descontrolado cual niño tras noche de reyes, y entonces el que se emocionó fui yo.

-He podido hacerlo -me repetía entre lágrimas. He podido hacerlo, porque vosotros creísteis en mí.

-No, -le dije-. En ti has creído tú, yo solamente me he limitado a empujarte cuando veía que necesitabas algo de impulso.

Me reiteró su agradecimiento, a lo que yo le respondí que los agradecidos éramos nosotros y colgó.

El día siguió, la vorágine de tareas inerentes a mi responsabilidad me impidieron detenerme un rato a valorar la llamada y cuando lo hice, fui yo el que tuve ante mí a esas personas que de una u otra forma, me han dado el empujón necesario cuando lo he necesitado, cuando las fuerzas me han fallado y cuando erróneamente, pensaba, que no iba a poder salir adelante.

Desfilan como un ejército de ángeles, solo puedo darles por combustible alguna que otra sonrisa y todo el cariño del que dispongo, aveces me siento mal porque no tengo tiempo para ellos, porque no les digo “te quiero” todo lo que debería o porque escribo relatos con finales trágicos en lugar de reflexiones como esta. Quizás ellos lo sepan, mi ejército de ángeles nunca piden nada. Hoy he escuchado reír a dos de ellas, una es muy pequeña, me decía que estaba comiendo lentejas con arroz, no habla demasiado, aunque con apenas oír de sus labios tres palabras al día, a mí ya me revitaliza. La otra es algo mayor, aunque aveces parece una niña, me contó sus andanzas de hoy y se fue volando, como hace siempre, lo que la hace especial.

Hoy me voy a dormir pensando en esos ángeles que todos tenemos a nuestro alrededor pero que quizás, no cultivamos, a los que no regamos lo suficiente con palabras, gestos de cariño y alguna que otra canción, por ejemplo, eso suele ir bien para que los ángeles, que en el fondo, son como plantas, no dejen de crecer a nuestro lado.

junio 2, 2015

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