La huelga de deberes

Hoy me acordé de una profesora que marcó mi infancia, con su cariño y su entrega hacia

todos los alumnos en general y hacia mí en particular.
Mi seño Carmeli, aquella que allá por los noventa, comenzó a inculcarme el amor por los

libros, quien moldeó mi imaginación a base de cuentos clásicos para que hoy pueda

escribiros estas líneas y sobre todo, nos enseñó a ser buenas personas, con valores y

principios.
Recuerdo que todo eso lo hacía en cinco horas diarias, el tiempo que pasábamos en la

escuela con la antigua EGB.
La seño Carmeli nunca nos puso deberes para casa, recuerdo que nos decía que cuando

entráramos en segunda etapa, sexto en adelante, ya tendríamos ocasión y que lo que debíamos

hacer en nuestras horas libres era jugar y pasar tiempo con nuestras familias.
Hoy, como os decía, me acordé de ella, tras leer un artículo en prensa, que informa sobre

la huelga de deberes que está promoviendo la Confederación Española de Asociaciones de

Padres y Madres (CEAPA)
No sé si fue por el modelo educativo que a mí me tocó, por la profesionalidad de los

docentes con los que tuve la inmensa suerte de cruzarme en mi infancia o por la ilusión que

uno de niño le pone a las cosas, pero aquel grupo de alumnos, sin hacer deberes hasta los

doce años, nos hemos convertido en gente normal, personas onradas, hombres y mujeres

preocupados por sacar a sus familias adelante y teniendo muy claros los conceptos de cuales

son nuestros deberes.
También ha llegado hoy a los ojos de mi lector de pantalla, la noticia de una niña,

fallecida con doce años de edad por un coma etílico.
No es culpa de los docentes, a los cuales admiro, pero creo que el sistema educativo actual

muestra debilidades que pueden ocasionar que los ciudadanos del futuro, no tengan ni la

preparación académica ni la educación necesaria para afrontar una vida con garantías, entre

otras cosas por la desmotivación que el mencionado sistema genera en los maestros las más

de las veces. Es también, desde mi punto de vista, bastante responsable el sistema

educativo y por añadidura, los políticos de turno que lo gestionan, de que se ande hablando

de los derechos del menor en cuanto a sus horas de ocio y no de las materias que debe

aprender, o de la escasez de profesores y las limitaciones que muchos expresan a la hora de

no poder enseñar sus materias de una forma óptima, ya que las horas que les asignan no son

suficientes y se debe enviar al alumno a casa para que se las vea con el temario.
No, no son ni los alumnos ni los profesores, a lo mejor el nuevo ministro de educación pone

algo de luz a este conjunto de tinieblas y debería comenzar planteándose porqué los menores

de doce años, en lugar de andar pensando en la cercana navidad, en esos molestos granos que

a esa edad nos salen y en los primeros amores, anden necesitados de licores para pasar, las

que de seguro, son las horas más bonitas de sus vidas.
No le van a faltar deberes que hacer al señor Méndez de Vigo…
David Gámiz

noviembre 4, 2016

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