La fiesta de fin de curso

Hoy me viene a la mente un lejano 17 de junio de 1995. Hace ya veinte años de aquel sábado, pero yo lo tengo presente en mi corazón como si lo estuviera viviendo de nuevo.
Era un día muy bonito para un grupo de niños que habíamos vivido una infancia cargada de juegos, fantasía, algo de inocencia, su pizca de picardía, la travesura de turno, el amor adolescente y la colección de cromos.
Aquella tarde, ese grupo de niños, celebrábamos que nuestra etapa en la antigua EGB finalizaba. Nuestros padres, hermanos y amigos, junto con el grupo de profesores que se habían encargado de darnos una educación envidiable durante los últimos diez años íbamos a pasar un rato juntos, celebrando el fin de una etapa y el inicio de otra, amenizando ese tiempo con actuaciones que nosotros mismos habíamos preparado.
Hace ya veinte años de aquella tarde en que subí al escenario como presentador de la fiesta, acompañado de mi compañera Mariángeles Malagón. Iba como un flan, siempre me han asustado los micrófonos y recuerdo que el que teníamos aquel día era imponente de grande.
Fuimos presentando las diversas actuaciones, entre las risas y los aplausos de los asistentes hasta que llegó mi turno, pues como uno vale igual para un roto que para un descosido, también me ficharon para formar parte de una parodia algo peculiar del desaparecido programa “lo que necesitas es amor”, pero al personaje al que yo daba vida estaba algo despistado y se confundió de programa, creyendo el pobre mío que iba a “quién sabe dónde”, con lo que tuve una fuerte discusión con don Jesús Puente.
Para mí fue muy emotivo cuando el director del colegio, don Pedro Sobrados, llamó al escenario a mi madre y le hizo entrega de un ramo de flores, animándola a seguir haciendo de mí un buen alumno y una buena persona.
A mí me entregó un cuadro que todavía conservo, como uno de mis recuerdos más queridos, con esa inscripción en Braille en el centro del mismo y recordándome siempre que el colegio Camacho Melendo fue el mejor prólogo que pudo tener la novela de mi vida.

Con todo mi cariño y respeto para los compañeros y profesores con los que compartí mi infancia en el Colegio Público Camacho Melendo de Priego de Córdoba
David Gámiz

junio 17, 2015

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