Evolución

Hace justo un año, desde este mismo sofá en el que estoy sentado, reflexionaba y pensaba para mis adentros que la vida me había regalado todo lo necesario para ser feliz. Ahora, un año después, desde el mismo sofá y con la misma canción de fondo pero con distintos bailarines en el escenario, he aprendido una lección fundamental de la que no era consciente y es que hay que valorar lo que se tiene en cada momento y disfrutarlo en su justa medida.
Hoy, por ejemplo, he sido muy feliz con la alegría de alguien a quien quiero mucho y a quien las cosas parece que le van yendo bien, he intentado ayudar a una persona que no está pasando su mejor momento y he disfrutado de cosas pequeñas como un café, un paseo o la risa de mi hija cuando he hablado con ella por teléfono.
El año pasado yo no valoraba de la misma manera esas cosas y es por esto por lo que agradezco a este 2014 la evolución que está implementando en mí.

David

octubre 8, 2014

Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *