El poema de Neruda

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente”,
dice el poema que lees adormecida y triste
y piensas que es a ti a quien va dirigido,
esa mujer tranquila, soñadora y sensible.
La calle aveces grita verdades que te duelen
y caminas del brazo de tu melancolía,
las luces ya se encienden, la noche se aproxima,
y piensas en tu casa, sóla, húmeda, vacía…
Alegras tu esperanza con versos de Neruda,
aliñas la ensalada de tus días con cerveza
y crees que todavía existen paraísos
donde los príncipes azules aman a sus princesas.
“Me gustas cuando callas y estás como distante”,
avanza el poema quince como las horas del día
y una lágrima negra acude a visitarte,
quizás sea esta noche tu única compañía.
No muy lejos de ti, hay alguien que te piensa,
con quien un día lejano bailaste entre las olas,
él no lee a Neruda, también bebe cerveza,
y duda si llamarte, para ver si estás sola.
No sé si te llamó, nunca me lo contaste,
a él no me lo encontré, tampoco me lo dijo,
no sé si es hoy tu príncipe, ese con quien soñaste,
no sé si estás casada, no sé si tienes hijos…
Pero si sé que hay noches en que leo a Neruda,
y retazos de ti acuden a mi memoria
y es entonces cuando el alma se me llena de dudas,
sobre el miedo que da el escribir nuestra historia.
David Gámiz

agosto 27, 2015

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