Como pasa el tiempo

Ya han pasado cinco años de aquel 23 de octubre de 2015 en el que presenté en Priego de Córdoba mi primer libro, el cual llevaba por título «Sé que vendrás esta noche».
Me da vértigo mirar atrás y ver cuán diferente era el mundo entonces y qué distinto era yo.
Tenía una parte mejor y es que me ilusionaba con las cosas de un modo casi infantil y me movía en el convencimiento de que todo siempre sale bien. Lo malo de este David de hace cinco años es que se llevaba muchos chascos.
Hoy, en este tiempo en el que aquello de tomar algo en la barra del bar parece de otra época, me acuerdo del Lozano Sidro a rebosar de gente, de amigos de verdad, de amigos de ocasión y de familia.
¿Que qué tal me fue con el libro? Me han preguntado muchas veces y mi respuesta siempre ha sido la misma: con él y con los dos que llegaron después, lo más valioso que me llevé fue el tiempo que pasé escribiéndolos y el aprendizaje en todos los sentidos que me regaló la experiencia de publicar libros y moverme en el mundo editorial independiente.
¿Que si volveré a escribir? No lo dudéis, la escritura es como el hambre, puede estar un tiempo más decaída pero al final, al que es de comer, siempre le tira un jamón y al que es de escribir un teclado.
Hay por ahí una persona, que de seguro leerá estas líneas, que sabe que tenemos un proyecto por concluír desde el lejano verano de 1999, cuando no éramos más que dos soñadores que creían poder llegar a emular a genios como Lovecraft o Poe. La idea surgió una noche calurosa de julio, mientras degustábamos unas raciones de callos con su botella de Rioja en el Aljibe, comentando las azarosas vidas de aquellos que se perdían por los más tenebrosos parajes de la mente humana.
Tal vez sea ese mi próximo proyecto, tal vez no, tal vez me pase unos añitos estudiando el grado de Psicología, en el que este año me he matriculado, tal vez dentro de cinco años os cuente que hace una década que publiqué un libro. Digo tal vez, porque esta pandemia nos debería enseñar a todos a hacer menos planes y disfrutar de los que en cada momento estén a nuestro alcance.
Yo antes hacía muchos planes y planteaba como sería el futuro y si os digo algo, no me podría ganar la vida como vidente, porque al menos en lo que a mí respecta, mi intuición ha tenido el mismo éxito que Remedios Amaya en Eurovisión.
En resumidas cuentas, que la vida cambia, las ilusiones cambian y nosotros cambiamos con todo esto, pero hay algo que yo no cambiaré nunca y es el recordar con nostalgia y cariño lo que disfruté esa noche de octubre contigo, que hoy lees estas letras y conmigo, con aquel David que creía en los cuentos y se llevaba chascos y al que hoy, a veces, aunque yo no quiera, echo de menos.

diciembre 14, 2020

Etiquetas: , , ,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *