Cogido de tu brazo

Me gusta ir de tu brazo por la calle
y no por el hecho de que la gente mire y murmure:
“vaya suerte tiene ese tío” “¡qué bien acompañado va!”
No es eso, es algo más sencillo,
es porque a tu lado, tengo la sensación
de que el mundo es un lugar seguro.
Me gusta regalarte mis historias,
decirte que soy un desastre y que tú rías,
que le quites importancia a mis fracasos
y que compartas conmigo tus victorias.
No sé porqué cuando te tengo cerca,
olvido todo aquello que olvidar no puedo,
sonrío aunque mi alma tirite congelada
y confío en la vida que todavía me queda.
Arrojo el mal humor a la basura
los instantes en que bebo tus palabras
sorbo a sorbo, como el tónico que acude
siempre presto para renovar mi aliento.
No es sólo eso, es algo más,
la quietud serena en la que me sumerges,
el confiar en la complicidad de tus silencios,
el saber que si un día marco tu teléfono,
contaré con tu ayuda y tu consejo
y despertaré envidias, caminando por la calle de tu brazo.
David Gámiz

abril 20, 2017

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