Besos

Echando un vistazo en Wikipedia, la enciclopedia libre, encontramos que:
“El 13 de abril de cada año, se celebra el Día Internacional del Beso, una fecha que surgió gracias al beso más largo de la historia, que duró 46 horas 24 minutos y 9 segundos. En muchas ciudades, diversos tipos de concursos se organizan este día, principalmente aquellos en los que los participantes deben establecer registros de besos.
El 6 de julio es el Día del Beso Robado, que se festeja en el Reino Unido y es una celebración independiente, aunque similar, a la del Día Mundial del Beso, el 13 de abril.
La idea que hay detrás del Día Internacional del Beso es que al parecer muchas personas han olvidado los simples placeres asociados con el beso por el beso mismo, a diferencia del besarse como mera formalidad social o como preludio de las relaciones sexuales o de otras actividades. El besarse puede ser una experiencia gozosa y placentera por sí misma. Es una expresión de la intimidad.
También ha funcionado como contrapeso a prohibiciones que existen en algunas ciudades y en algunos países que impiden que las personas se besen o incluso se abracen: por ejemplo, el caso de un profesor que fue arrestado unas horas en la ciudad de León, en el estado de Guanajuato, en México.
El Día Internacional del Beso no es aún tan comercial como el Día de San Valentín, también llamado día del amor y la amistad”.
Yo, tras un delicioso plato de menestra de verduras y unos filetitos de pechuga a la plancha, la dieta y sus cosas, me he parado un rato a pensar en esta pequeña reseña y en lo que subyace de ella.
Dejando atrás el hecho de que hoy a casi todo le buscamos un día, lo que me lleva a pensar que a las cosas a las que les buscamos ese día es porque las consideramos importantes pero el resto del año estamos demasiado ocupados como para prestarles la atención que merecen y luego cuando menos acordamos, pensamos aquello de: hay, tenía que haber dado más besos los 364 días del año restantes y no solo el 13 de abril, que le dí besos a todo aquel con el que me crucé, para celebrar el día.
Ahondando en las razones que originaron este día, y sin salirnos mucho de la argumentación del párrafo anterior, la cuestión es que hoy el darse un beso lo hemos convertido en algo meramente social, dejando atrás el cariño, la ternura o la energía revitalizante que puede ocultar la acción en sí.
¿Cuántas parejas no habrá que al llegar a casa se reciban con una mirada huidiza, un monosílabo y un gesto serio, que denota cansancio y astío, en lugar de dedicarse escasos segundos en darse un abrazo y un beso, que quizás responda a todas las preguntas, necesidades y espectativas del otro para un día cargado de alegrías, dudas o incertidumbres?
¿Cuántos padres aguardarán ese beso de sus hijos cuando llegan del colegio apresurados, en busca del plato de comida y del móvil para enviarse besos de esos con iconos por whatsapp?
¿Cuantos padres ignoran que quizás sean ellos, los que en la más tierna infancia de esos niños, con sus vidas apresuradas y en su rutina diaria, han obviado ese gesto para sus hijos que ahora hechan de menos de ellos?
¿Cuantas personas que se aman suspiran por el beso de la persona amada y no lo pueden disfrutar porque una distancia geográfica les separa de ella?
¿Cuantos ancianos añoran en residencias un beso cada día y en su lugar obtienen las prisas de sus cuidadores y la cruel condena del olvido?
¿Cuántos besos se dan?
¿Cuántos se quedan sin dar¿
A eso deberíamos dedicar este día, al beso que no se da, al beso que se echa de menos, al beso que un día vuelve y nos dice: tenías que haberme dejado salir de tus labios antes, al que no damos a la persona que está pasando por un mal momento, al que obviamos y no damos a alguien que queremos porque presuponemos que ese alguien ya sabe que nosotros estamos ahí para lo que necesite, al que no damos para pedir perdón a quien hemos dañado por orgullo o por cobardía, o al que no damos porque nuestra timidez nos hace pensar que la otra persona no lo recibirá con el cariño que nosotros le queremos imprimir.
Por todos esos besos que no se dan y por la esperanza de un mundo mejor si llegan a darse, vaya este post, el que conectaré con mi playlist diaria en Spotifi
Sobremesa de café y música
A la que como no podría ser de otra manera, hoy añadiré esta canción
Ver besos, el canto del loco en youtube

David Gámiz

abril 13, 2015

Etiquetas: , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *