Trending Topic

No quiero quererte por lo que tú eres,
sino por lo que vas a llegar a ser;
luz y calidez en los atardeceres,
esperanza y magia cada amanecer.
quiero que seas trending topic en mi piel,
que publiques al mundo que eres muy feliz;
dar la vuelta al mundo en barcos de papel,
poner una foto tuya en mi perfil.
Vamos a saltar al abismo sin red,
lo que ambos sentimos nos protegerá;
la confianza no nos dejará caer,
un silencio a medias nos traerá la paz.
No lo pienses más, cariño, escúchame,
este tren que hoy pasa no se detendrá;
podemos cogerlo y sujetarnos bien
o darnos la vuelta y dejarlo marchar.
David Gámiz

Donde siempre

El jueves a las cinco, donde siempre,
nos vemos si quieres y así charlamos;
no nos hemos dicho aún lo suficiente
y si vamos a acabar, lo celebramos.
Dejé el móvil encima de la almohada,
tras leer aquel mensaje diferente;
ayer no me dirigías la palabra
y hoy en cambio me citas donde siempre.
Jamás me gustaron las atracciones,
soy de los que acojonan las alturas;
por eso es que no entiendo las razones
para subirme a tu montaña rusa,
que puede un día adornarse de ilusiones
y al siguiente perderse entre las dudas.
David Gámiz

Hoy hace diez años

Hoy he tenido muy presente un 2 de julio de hace diez años. Aquel día, con una licenciatura bajo el brazo que había obtenido cinco días antes aprobando un examen de dirección financiera, comenzó mi andadura laboral en la ONCE.
Recuerdo mi primer quiosco, en la calle Concepción, en Córdoba, al lado del burger King, donde celebraba si el día se había dado bien a base de Big King XXL.
A modo de anécdota, siempre recordaré que aquel día vendí 29 cupones y que mi primera clienta fue una señora que se llevó el 61434.
Fueron muchos quioscos, muchos amigos, muchas experiencias, días buenos, menos buenos hasta que, casualmente, otro 2 de julio, de 2012 en este caso, comenzó mi andadura como director de la agencia de Antequera.
Aprendí tanto allí que no creo que esa etapa de mi vida la vaya a dejar de tener presente ni un solo día. A nivel personal, comenzaba la etapa más negra en mis 35 años, aunque lo que se inició aquel 2 de julio me hizo tomar las decisiones que este 2 de julio de 2017 me han llevado a trabajar como instructor tiflotécnico en Málaga.
A vueltas de nuevo con las anécdotas, siempre recuerdo que hallá por los primeros noventas, cuando me preguntaban a qué me quería dedicar de mayor, siempre decía que quería ser tiflo, como Miguel Hidalgo, mi referente a nivel tecnológico, quien me inculcó el cariño por la tiflotecnología y la firme creencia de que podía ayudarme muchísimo en los próximos años.
Dicho esto, no me queda más que agradecer a todas las personas con las que, de una u otra forma, me he encontrado en estos diez años, por su apoyo, consejos, críticas y en definitiva, por tratarme siempre como uno más. También quiero dejar constancia aquí de mi más sincera disculpa, por si alguien ha sentido en estos años que le he fallado o que esperaban otra cosa de mí, os juro que en estos diez años, he intentado desempeñar mi trabajo con la mayor profesionalidad posible.
Y por último pero no por ello menos importante, agradecer a la ONCE, por su apoyo y su confianza en quien suscribe desde la infancia, desde aquellos lejanos días en que Antonio Maestre, mi maestro de apoyo, hacía cientos de kilómetros para venir a Priego a orientar a los profesores del colegio Camacho Melendo, donde estudié, hasta la actualidad. En esta casa he encontrado mi sitio, mi razón de ser y tantos amigos que si los mencionara en esta publicación, este blog quedaría pequeño.
Espero seguir muchos años con vosotros.

¿Me cuentas un cuento?

Me gusta cuando te acercas sonriendo y me dices: ¿papi, me cuentas un cuento?
O cuando me pides que sea el padre de esas familias ficticias que inventas en tus juegos;
Me encanta cuando nos despedimos y me dices eso de papá, yo también te quiero
Y cuando nos comemos un helado y con la boca repleta de chocolate me das un beso.
Maldigo al tiempo cuando llega el día de la despedida y se me olvida cuando dices eso
De papá, no te pongas triste, que ya mismo nos vemos, iremos a casa y allí jugaremos;
Con lo pequeña que eres te has convertido en lo más grande que tengo,
Con tu inocencia y tu alegría has combatido a todos mis miedos.
Sí, yo tengo suerte, ahora lo comprendo, unos tienen casas, joyas, coches y mucho dinero,
Yo te tengo a ti Y cuando te veo sonreír te juro que no tiene precio,
Me ha costado una vida entera llegar hasta donde quiero
Y nadie me apartará nunca Del mundo que me has dado, cargado de sueños.
Para Nayara
David Gámiz