Maravillosa danza

Oigo tus pasos, sé que te acercas, noto tu fragancia cada vez con más fuerza; late mi pecho que siempre te espera, que ansía recuperar la juventud entre tus piernas. Abres la puerta, despacio, a conciencia, como quien sabe algo que calla y no cuenta; apagas las luces, la danza comienza, la maravillosa danza de amarnos a ciegas. Serán nuestras manos, las que todo lo observan, testigos perfectos de tan gran hoguera; no hay nada más grande que un amor que se entrega, que un amor que se toca, que un amor que nos quema. Y así será siempre, eternidad perpetua, que ha unido nuestras almas en una sola esencia.

Hoy me hicieron un regalo

Hoy me hicieron un regalo. ¿Que si lo esperaba? No lo sé, hay regalos que no importa como, cuando o de quien vengan, lo que importa es que el destinatario de los mismos, sepa que lo ha recibido y que puede disfrutarlo.
Ese ha sido uno de los regalos que yo he percibido hoy que me han hecho.
¿Quién me ha regalado algo? Quizás haya sido yo mismo, que he sido capaz de valorar aspectos que antes me parecían menos relevantes para mí, como un beso o un abrazo, el escuchar la lluvia golpeando en los cristales mientras abres los ojos a un nuevo día, el saborear un café o una copa pensando que estás en paz contigo mismo….
Hoy me han regalado un nuevo día de vida, para reír, amar, pensar, vivir, soñar, sentir, vibrar y sobre todo, para entender, que cuando el regalo de hoy finalice, nada me asegura que mañana vaya a obtenerlo de nuevo. Lo que sí sé, es que si amo, sueño, creo, vivo, lucho y mantengo viva la llama de mis deseos, el regalo, tiene muchas más posibilidades de volver a repetirse.
David Gámiz