Luna azul

El joven mira el calendario entristecido, comprueba aterrado que el mes está apunto de llegar a su final y el bucle en el que está inmerso, de forma irremediable, va a volver a reeditarse: facturas, deudas, trabajo, ginebra, trabajo, soledad, deudas, facturas, trabajo…, y más deudas.
Algo llama su atención. Le gusta marcar los días de luna llena con tonos plateados y ese mes el calendario ya tiene dos marcas. El día 2 ya marcó una crucecita plateada y hoy se encuentra otra.
Echa atrás las hojas de los calendarios anteriores para, por pura curiosidad, verificar cuando fue la última vez que sucedió algo similar: 31 de agosto de 2012.
La fecha le deja helado.
Vienen a su mente imágenes de otra casa, de una cena para dos que nadie probó y cae en la cuenta de que han pasado casi tres años en un suspiro.
No es el hecho de haber envejecido un trienio lo que le causa desazón, es que medita sobre que aquella fue la última vez en que dijo a alguien “te quiero”.
-A lo mejor la luna me está enviando señales -se dice-
Marca el teléfono, a sabiendas de que la persona a la que le dijo te quiero hace tres años lo rechazó, pero él no ha dejado de perder la esperanza ni un solo segundo.
Recuerda aquella noche, la ilusión con la que lo había preparado todo, los pendientes que le regaló, piensa lo que sintió al verla, expulsa de sus pensamientos mientras el timbre del teléfono sigue sonando, que algo le dijo aquel día que jamás podría lograr estar con una chica como aquella…
“Hola, en este momento no puedo atenderte, deja un mensaje y te llamaré cuando me sea posible. Un beso…
-Es ella -pensó-. No cabe duda, podrían pasar otros tres años y otros tantos meses hasta que haya dos lunas llenas en el mismo mes pero jamás olvidaría essa voz…
-Hola Alicia. Verás yo… Te quiero, y me gustaría que lo supieras. Por cierto, soy Samuel.
-Joder. Quién me mandará un mensaje a estas horas. Seguro que será mi hermana con las chorradas de su novio.
-La joven desvió una milésima de segundo la atención de la carretera para pulsar sobre la notificación que acababa de entrar a su teléfono. El te quiero de Samuel y la luna azul fueron los únicos testigos del choque frontal que le causó la muerte…
David Gámiz

Polvo de mariposas

“Aún sigo creyendo en el polvo de las mariposas”, escucho cantar a Vanesa Martín. Yo también, le diría a esta artista a la que admiro si la tuviera delante. Y el caso es que pensaba que había dejado de creer en eso, en la sensación de sentirse preso de una emoción tan grande que no se puede describir con palabras.
Recuerdo la primera vez que la sentí, era un adolescente todavía y esas mariposas traviesas y juguetonas revoloteaban por mi estómago cuando una chica con voz de sirena pasaba por donde yo estaba.
Los años pasaron y la sensación volvía a aparecer cuando algo relevante sucedía en mi vida. No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero yo tengo una teoría con las mariposas y sus apariciones y es que es directamente proporcional la motivación, interés y esperanza que ponemos a cualquier cosa con la frecuencia con que sentimos algo revolotear en nuestro estómago relacionado con el tema en cuestión.
A mí últimamente me pasa mucho, me noto como el adolescente que en su día escuchaba canciones de OBK pensando en la chica de los recreos. Me ocurre en días como hoy, cuando suena el teléfono y hablo con la editorial que en breve pondrá mi libro en el mercado acerca de la evolución del mismo, evidenciando que en apenas unos meses dejará de ser una ficción para ser una realidad tangible.
No deja de ser paradójico que personajes de ficción, dejen de ser ficción, para formar parte de mi realidad y cobrar vida en forma de libro lleno de personajes de ficción. A lo mejor sucede igual con el polvo de las mariposas, que está en nosotros, sin que nos demos cuenta y el secreto es impregnar de él todo aquello en lo que queremos poner lo mejor de nosotros mismos, ya sea una novia adolescente, el cuidado de un ser querido o…, el dejar nuestra esencia plasmada en las páginas de un libro.
Ver vídeo de Vanesa Martín en Youtube
David Gámiz

Sueños y fantasmas

No sé ni como empezó todo, no sé cuando surgió la idea, ni quién me animó a hacerlo, a lo mejor nadie lo hizo y a fuerza de darle forma en la cabeza, cobró vida como Frankenstein, pero no creo que fuera así, muchos de los que ahora leéis estas líneas, habéis tenido algo que ver en que esto que siempre soñé en pocas semanas vaya a ser una realidad.
Como os decía, fue hace algunos años, a esa hora en que la noche arroja historias, silencios y tinieblas, cuando la luna es cómplice de amores y mentiras, en esos instantes en que uno intenta dormir pero nota que alguien, dios sabrá quién, está cerca y que en cualquier momento, va a deslizar lentamente esas sábanas que le cubren, dejando a la vista viejos miedos y algún que otro secreto.
A mí me pasaba eso a menudo y cuando me sucedía, ya no podía conciliar el sueño. Era víctima de un sinfín de pensamientos que acudían en tropel para desvelarme y llenarme de ansiedad y angustia…
Fue así que comencé a buscar modos de calmar esa sensación de desasosiego y hallé en dejar a esos fantasmas campar a sus anchas por el teclado de este ordenador, la solución a mis problemas. Los dejaba hablar, expresarse como niños traviesos que en una guardería pugnan por llevar la razón y mostrar que el juego que ellos proponen es el adecuado, los dejé volar y llegar a sitios a los que yo nunca había viajado, me adentré en la mente de personas que habían sufrido tanto o más que yo, fui feliz en los brazos de quien ama y es amado y encontré un mundo maravilloso de sueños y canciones.
De esta manera, fue que dejándoles contar aquello que traían, perdí el miedo a esos fantasmas, los que yo creía venían a asustarme y en realidad solo querían mostrarme un mundo desconocido y fascinante a la vez…
Ahora, dos años después, y una vez leídos todos aquellos retazos de viajes, canciones, momentos, paisajes, vivencias, sensaciones…., creo que ha llegado la hora de compartirlos con vosotros…., y todo ello verá muy pronto la luz, en forma de libro.
Es por eso que toma sentido esta página y es por eso que te agradezco que hoy dediques unos minutos a leer estas líneas. Espero que tu paseo por aquí sea gratificante y que me sigas acompañando, a partir de ahora, en mis viajes de historias y canciones…

David Gámiz

Viaje a tu planeta

Aveces tengo sueños intangibles,
con noches que quedaron incompletas
y creo volar en viajes imposibles,
en busca de algún beso a tu planeta.
Mas siempre fui un piloto algo desastre,
frenar y acelerar me confundía
y de tanto forzar un aterrizaje,
acabé en una cama triste y fría.
Es en esta cama en la que sueño
con hacer ese viaje a tu planeta,
en ser junto a ti un niño pequeño,
en no cargar nuevamente unas maletas,
en despertar sin miedo de este sueño,
pensando en volar con tus aletas.

David Gámiz