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“No, yo no me doy por vencido, y aunque fueron muchas las cosas que no supe responder, creo que a tientas me voy acercando al tipo que un día creí que podía llegar a ser.

Antes de que cuente diez, le podré decir al monstruo del armario: “me acordé de ti”, y enviarlo a la papelera de reciclaje del sistema operativo que me instalaste: soledad 2.0, para que no vuelva más a causar miedo en las calles frías de mis noches amargas, rodeado de afectos secundarios, desde cualquier lugar del mundo.

Dejaré de temblar al verte, me sumergiré en la vorágine del día a día y me alejaré de los corazones rotos, pensando que aquí hay una canción que me hará desembainar una sonrisa y capear los malos pensamientos.

Hace tiempo que esta idea ronda mi cabeza, he tenido que ser el olvidado de los olvidados para sacarme la espina que una flor venenosa clavó en lo más profundo de mi alma y volver a nacer, vivir mi propio reset y responder “lo niego todo”, a los que me acusaban de ser un trapecista con las ilusiones ajenas.

Mientras tanto y a sabiendas que es caprichoso el azar, yo sigo navegando en busca de mi gran noche, sin dejar de ser aquél que se juega al blackjack su destino, huyendo conmigo de mí; no obstante lo cual, no me preguntes dónde está el final, porque no lo sé, prefiero pensar que hoy será mi primer día…